Placeres prohibidos. Lujuria incestuosa (4)
Elizabeth, con los ojos entrecerrados, deslizaba sus manos por la espalda de Diego, sus dedos recorrían sus músculos tensos, sintiendo la fuerza que había reclamado su cuerpo con una ferocidad que aún la hacía temblar. Sentía los chorros de sus orgasmos mezclados, un río cálido que escapaba de su vagina, deslizándose por sus ingl...