Mi hija me seduce para entregarme su virginidad
Candela empezó a pajearme con la pija metida en su boca. Y con la otra mano me acariciaba los huevos que también estaban a punto de explotar. Cuando lancé un gemido pensó que estaba por acabar y aferró sus labios lo más que pudo a mi tronco. Fueron dos movimientos o tres más los que bastaron para que le llenara...