Por favor, padrino, por favor, haz que me corra
Inocencio estaba en la sala de estar comedor de su casa, que era bien sencilla, tenía un sofá bajo la ventana que daba a una galería, una mesa con diez sillas, un tresillo y enfrente de él otro sofá bajo la ventana que daba al patio, luego el mueble que tenía dos cristaleras en las que se ve&iacut...