Te engañé, madre. No soy maricón
Asier tenía 19 años, era rubio, de ojos azules, alto, delgado y muy guapo y además un buen estudiante. Su padre, Aitor, era soldado profesional. Su madre, Arantza, tenía una tienda de ropa.
Asier y su padre estaba en una terraza de un bar de Donosty. Nekane, una universitaria, morena, con todo más que...