Elena, mi prima consentida
Y sin decir más la tomó ente sus manos y la empezó a chupar, a lamer lenta y pausadamente haciéndome gritar de placer hasta que casi me vine. Cuando sintió que iba a terminar la apretó con todas sus fuerzas para evitar mi eyaculación, yo le agradecí esa mamada chupándole, lamiéndole y succionando sus pezones, su clítoris, su pu...