Mi novio me prestó a mi tío (1)
No pasó mucho tiempo antes de que mi automasaje erótico comenzara a hacer efecto. Primero sentí un temblor y finalmente me vine. Mis labios no soltaban su miembro, y los únicos sonidos que podía emitir eran gemidos ahogados, "Mmm... Mmm... mmm," que hacían vibrar mi garganta llena. Sin previo aviso, sus manos se aferraron con más f...