Mi papá, mi mamá y yo
Estallamos al unísono los tres... la leche de papá, con un ágil movimiento de su dueño, nos bañó a las dos. Cuando los hermosos estertores del placer se aplacaron un tanto, y la verga de papá volvió al punto del nacimiento, se puso a lavar con la lengua las superficies bañadas con leche, lamidas que contribuyeron a que nuestras p...