Mi suegra, gordita inesperada (2)
Llegué donde mi suegra como un rayo, me saludó amablemente con un beso en la mejilla y me hizo pasar, al entrar la recorro con la mirada cada parte de su cuerpo, llevaba puesto un vestido ligero color celeste con negro hasta las rodillas (lo clásico) pero al parecer recién se había bañado puesto que el vestido se le pegaba...