Mi papá
Mi mano en el pecho velludo, empezó a jalar de esos pelos, y la mano de dedos ágiles hizo que uno de los dedos se metiera en mi ombligo, caricia que casi me hace saltar, pero que sí me hizo sonreír muy complacida, disfrutando la intimidad de las caricias mutuas. Sentí que el aliento y la respiración de papá se...