No tenía suerte con las mujeres hasta que...
Mi madre tosía de tan dentro como se la metía. -Y ahora agárrame la cabeza y haz que me tragué tu polla. Imagínate que soy una muñeca hinchable. Lo hice así. Haciendo que se atragantase. Que tuviese arcadas. Y los ojos le lloraban. Soltaba todo tipo de salivas, babas, mucosidades, jugos, pero no dejaba de mover la lengua. De cintur...