Mater amantísima (1)
Poco a poco mi lengua profundizaba hasta encontrarse con su estimulado clítoris. El encuentro fue apoteósico, yo babeaba, lo lamía, me relamía, ella se retorcía, suspiraba, gemía. Mi lengua poco a poco cobraba fuerza y donde empezó con suaves e imperceptibles caricias ahora era una auténtica y potente batidora que sacudía todo el...