Dilema de una buena tía (3)
—Esto no puede seguir así —dijo con la voz temblando de indignación… o de algo más—. El chico está sufriendo. Esa tensión constante no es sana. Un hombre joven no puede estar con esa… esa presión todo el día. Necesita liberarse. Suspiré y me apreté las sienes con los dedos. —No es solo eso, Carmen. —Mi voz salió ro...