Pasión sobre la nieve (6): El límite de lo invisible
Él introdujo un dedo, luego dos. Sentía sus paredes apretándose, calientes y elásticas. Los movía al ritmo de su lengua, encontrando ese punto dentro de ella que hizo que sus ojos se giraran hacia atrás. El orgasmo la golpeó como una ola gigantesca. Un grito puro y salvaje escapó de su garganta mientras su cuerpo se convulsionaba ...