Iniciando a nuestros hijos mellizos (8)
-¿Fue Sandra? –Pregunté en un susurro a mi esposa.
-No lo sé, no escuché nada, quizá lo imaginaste. –Me dijo con la boca pegada a mi oído.
Nuestros corazones aun latían desbocados, el ruido pudo ser producto de mi imaginación, la adrenalina o la combinación del alcohol, el deseo y la confesión. Decidimos no darle más ...