Un día de lluvia, rayos y truenos
Estaba en el monte. Hacía frío. El cielo estaba cubierto de nubes negras cargadas de lluvia. Le lancé un palo a mi perro para que fuera a buscarlo. Lo cogió. Volvía con él en la boca cuando se cruzó en su camino mi prima Elisa. El perro, un pastor alemán, dejó el palo a sus pies, la miró y le dio al rabo. Elisa le acarició la c...