Mi querida putita
Por mi trabajo, nos fuimos a vivir a una ciudad lejana, en donde comenzamos a tener algunas aventuras de exhibicionismo. Notaba que ella no se incomodaba de enseñar los pechos o las piernas, pero no estaba seguro de que pudiera ser puta de veras.
Algún tiempo antes, un amigo me invitó a conocer un local diferente. ...