La choza
Conocí a Rosi una mañana en la que un sol espléndido lucía. Yo estaba trabajando en mi huerta, cavando con una azada para quitar malas hierbas, cuando sentí que una mujer llamaba: "¡Oiga, oiga, por favor, escuche!". Ante esas voces, dadas con tanto apremio, no tuve más remedio que ...