Un vecino perverso se aprovecha haciéndome de todo (Parte 2)
Joder, no podía creerlo, mi viejo vecino, me decía que aquello solo era un aperitivo, que solo acabábamos de comenzar. Y allí estaba yo, tumbado sobre una colchoneta, amarrado de pies y manos, habiendo sido sodomizado y ultrajado, en el trastero de mi viejo vecino, Tino.
Miraba como se levantaba despué...