Acudiendo al edificio donde me esperaba el portero
Como había quedado, al día siguiente de haber dejado los libros de cocina gallega-asturiana al portero del edificio de la calle Alfonso Molina, para que pudiera ofrecérselos a los inquilinos para su posible compra, a las 7 menos 10 de la tarde, ya estaba entrando por el portal del edificio, donde me esperaba Pepe, el ...