Insistió e insistió, hasta que consiguió hacerme suyo
Se llamaba Felipe, según me habían contado, era abogado y trabajaba o había trabajado en un organismo público de la ciudad (La Coruña). Si yo por aquel entonces tenía unos 23 años, el me doblaba claramente la edad, yo incluso diría que la superaba con creces, vamos que andaría...