La historia de Ángel, solo era un muchacho (34)
Después del orgasmo consecutivo que tuvimos los tres, sudorosos, aún convulsos, y cansados, nos quedaos tumbados en la cama, los tenía a cada uno a un costado y les agarré de la mano llevándomelas a los labios.
-¡Gracias chicos, gracias! Ha estado genial. -ambos se giraron para mirarme con una h...