La historia de Ángel, solo era un muchacho (30)
El salón estaba vacío cuando bajamos y respiré aliviado al no tenerme que enfrentar a las miradas que suponía suspicaces de mis dos anfitriones, ellos me ofrecían casa y comida y a cambio yo la utilizaba para dejarme follar y disfrutar con mis amantes haciendo cornudo a su hijo… Hubo un momento qu...