Relatos eróticos gay: Frustrados unidos
-Ah, mierda, eso no es justo, no puedes hacerme eso -. Gimió Daisuke mirando a Takeru
-No te atrevas a quejarte, si no eres capaz de seguir una regla tan simple, no veo ninguna razón para escucharte.
Daisuke no respondió. En vez de eso, miró hacia abajo la pequeña cabeza negra azabache que estaba c...