Prima infiel, le encanta oler y saborear mi escroto (1)
Finalmente, nuestros cuerpos desnudos y sudorosos, devorándonos a besos en la penumbra de mi habitación hicieron denotar su fetiche de oler mi escroto y lamerlos con delicadeza, para posteriormente mamármelo a placer, como preparando mi verga al duro batallar de sus sentones. Pues éramos sangre, de sangre calie...