Familia muy unida... demasiado (capítulo 2)
A la mañana siguiente, al bajar a desayunar, me encontré con el amor de mi vida, la mujer más bella del mundo, Anaís, mi madrecita querida. Acompañada de “mi rival”, mi padre, esposo de ella. Estaba en bata de levantarse, que apenas le cubría las nalgas y además mostraba un escote suculento. Papá también en bata, recién leva...