Café caliente y caramelo
De todos los hombres de la barra lo elegí a él. Sus labios grandes, carnosos, rosas encarnados, la línea como perfilada... Esa boca era una fruta que morder con placer.
Estaba solo. Tenía una mirada pícara y traviesa color caramelo con la que acababa de cruzarme un par de segundos; me sonrió de...