El ayudante (Cap. 8): Yeri sobre la mesa
“¡Ah!” La rubia cerró sus ojos por el susto al ser cargada tan abruptamente, afirmando sus manos sobre los anchos hombros de su Ayudante mientras sus piernas se abrazaban a las caderas de ese hombre, colgándose de él. “¿Ayudante?”
Pero en vez de responderle, la boca del contrari...