Nunca digas de esta agua no beberé
Después de recoger su maleta, cruzó la cristalera que separaba a los pasajeros de los familiares que esperaban al otro lado. Felicia sólo había comunicado su regreso a su abogado, sin embargo, le sobresaltó el fogonazo de un flash en la cara. Lo último que esperaba encontrarse en el aeropuerto era...