Convirtiéndome en cornudo (2): Pasos de baile
Unos segundos después, llegó una imagen a mi pantalla: era su tanga de encaje negro, una de sus favoritas. Realmente debía estar disfrutando. Cuando ella salió del tocador, él la esperaba afuera. Sorpresivamente, la tomó de la mano y la guio a un rincón con menos luz. La besó. Paulina no puso objeción; lo rodeó por los hombros y...