Permito que el taxista me coja
Siempre que tengo ganas de coger rico, me aguanto lo más que puedo, para que cuando pase me desboqué, como perra en celo.
La otra vez estaba bien ganosa y en tres días, no me dedeé, ni cogí, me subí a un taxi para que me llevara a casa como a las 10 de la noche, llovía a cantaros, hab&ia...