Visito la casa del amante de mi mujer
Así se iba turnando entre un pene y otro, se relamía con ellos, cuando se colocó a cuatro patas sobre la cama y Artur le metió toda su humanidad de un empujón suave pero constante. A mi mujer parecía que se le iban a desorbitar los ojos cuando terminó de encajarlo. Suspiro y comenzó a moverse. Un enfebrecido adulto metió...