Delirios en el club del desenfreno
Eran ya las doce de la noche y el olor a alcohol y sudor se hacía cada vez más penetrante. Un ambiente bastante obscuro solo permitía ver sombras bailando en el salón central. Parejas acariciándose y besándose podían verse en la proximidad. A lo lejos, solo siluetas de personas sin ning&uac...