De tal astilla, tal palo
Sin ninguna orden, Miriam comenzó a lamer el húmedo coño de su madre, que intentó debatirse hasta que Shana se sentó sobre su espalda, impidiendo que se moviera. Jamaal se acercó por detrás a Miriam y de un sólo golpe introdujo su polla en el culo de la chica. Ésta no se quejó, pero redobló los esfuerzos por hacer que...