Los trabajos de Mirtha (2)
Pero la criada guardó silencio mientras con sus dedos seguía jugando con el coño de Mirtha, a la cual se la notaba que lo estaba pasando divinamente, Violeta al comprobarlo seguía complaciéndola, hasta que en un momento dado sacó los dedos del coño de mi cuñada y arrimando su cabeza al mismo se puso a lamérselo. Los gemidos de Mi...