Esclava de mis actos, presa de mis palabras
Me costó mucho escribir estas líneas. Pero decidí hacerlo para advertir, a quienes como a mí, una situación de erotismo y seducción puede derivar en un hecho impensado, al borde de lo delictivo. Digo al borde porque nunca hice ninguna denuncia y cuando no hay denuncia, al menos en mi país, tampoco hay delito
Cómo todo lo había...