Gisela, mi primera novia y su traición
La tomé con una dureza que no conocía en mí, que no sabía que existía en mi interior. Empecé a embestirla sobre la misma cama de siempre, con un ritmo pesado, castigador, intentando borrar de mi cabeza las palabras y los "te amo" que otro hombre le había escrito. La cama rechinaba con cada impacto salvaje de mi pelvis contra...