Año Nuevo, primo nuevo
Una y otra vez. Marcando un ritmo que me volvía loca. Al mismo tiempo, me comía las tetas. Mordía, lamía, succionaba. Parecía que mi primo se hubiera transformado en todo un macho deseoso de coño. Y aquí estaba yo. Abierta. Lista para estrenarlo. Cada vez su abdomen más tenso. Sus piernas temblando. Pero él seguía. No se detení...