Madura morena casada del trabajo
Pero llegó el día donde teníamos que ir a otra ciudad por trabajo. Logré convencerla de ir a un motel. Al llegar se notaba tensa, pero a la vez caliente, comencé a besarla y poco a poco a quitarle la ropa, procedí a meterle el dedo en la vagina por un lado de su diminuta tanga (depilada, sabia a lo...