Todas las noches
Pepita, a gruesos trazos, era una mujer gordita provista de grandes y redondas tetas y de un culo hermoso. Era también mi amante, aunque esto era un tanto discutido por nuestros allegados, que nos consideraban pareja, cosa completamente falsa. Lo cierto es que a menudo me visitaba.
"Uff, qué calor tengo", me dec...