Imelda: La runner del trabajo (II)
Nunca pensé que Imelda accedería a invitarme a dormir a mi cama.
La fiesta y el cansancio eran grandes, para ni fue buena idea dormir juntos.
Ella ya estaba muy alcoholizada y necesitaba dormir.
Yo solo me limité a rodearla con mi brazo. Precio a esto me puse mi pijama.
Pasaron un par de horas cuando...