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Sexo con maduras

Apasionantes relatos de sexo con maduras. Historias sobre relaciones entre jóvenes y maduritas calientes, morbosas y experimentadas.

Relato destacado

Sexo con maduras » Pag. 7

Me follé a la vecina de enfrente

Ella no dudó y se dio la vuelta. Agarré sus pechos por detrás y se la clavé de nuevo. No podía dejar de mirar su culo. Metí un dedo en él y gimió. Le metí otro y volvió a gemir. Ya con tres dio un pequeño grito. "Te voy a romper el culo". Se la saqué del coño y metí...

La mamá de mi novia

Lo levanté, miré sus pantorrillas... sus muslos... ¡aaaah! ¡Sus caderas! Y se veía claramente sus labios vaginales entre esos suculentos muslos... decidí hacer esto más lento, por lo que me enfoqué a su cuello, a su espalda... qué piel tan suave tenía... Iba bajando, acariciándole la espalda con la puntita de mi lengua... cuand...

Contacté con Carmen, una madurita casada

A mí la verdad es que no se me había bajado el empalme porque estaba muy cachondo. Así que quise penetrarla por ese culito tan apetecible que había visto hacia pocos momentos, ella se sentó encima de mí y comenzó a meterse mi pene duro despacito hasta que consiguió entrar y comenzó a pegar botes encima de mí, yo la...

Ser la jefa nunca fue tan sucio. O tan delicioso

—Ese día, tú ya me imaginabas así, ¿verdad? Asintió. Lo sentí temblar. Sacó su verga con manos torpes y la frotó contra mi humedad por encima de mi ropa interior. Empapada. Preparada. Me hice a un lado las bragas y lo guie para que me penetrara. Lento al principio, como si no creyera que eso estaba ocurriendo. Luego más profund...

Esa noche el jefe fui yo

Alargué mi mano, logré tocar tu cintura. Creí que me iba a desmayar. Tú te dejabas hacer, mitad excitada, mitad anulada por la sorpresa. Aproveché esa situación y seguí acariciándote, loco de excitación. Pasé mis manos por tu cintura, por tu abdomen, seguí subiendo hasta que rocé con mis dedos la parte baja de uno de tus pecho...

La contadora en el trabajo

Yo no la escuché y empecé a penetrarla por su rico ano, que para sus tremendos glúteos, costaba, así que le pedía que se volteara para así empinada tener una buena vista y mejor acceso, vaya que eso empinado se veía riquísimo, ver como duplicaba su tamaño y ver como su ano ya me lo pedía, empecé suave pero conforme...

La paja no es como el trigo

Se abrió de piernas, me llevó a su otra boca, la vertical, pidiendo acción, que le diera otra inundación de leche. Movía las caderas, los labios de la conchita se abren y cierran como boca sin dientes, comprime y libera, aspira y suelta, me está cogiendo, dando una cogida de antología, de esas que se hacen en unos minutos y...

Con una madurita amiga de mi padre

Mi polla salió erecta al instante, y enseguida esos labios de carmín oscuro engulleron uno a uno la longitud de mi miembro, chupeteaba el glande y le daba lametones a la base hasta que por fin se la metió en la boca y empezó a hacerme una mamada a un ritmo frenético, no me la chupaban así desde hace mucho...

Mi hijo pequeño y Vanesa la abuela de su amigo Pedro

Tuve la tentación de decirle que había sido mi madre la que me había desvirgado, pero me pareció pronto para ello, así que le dije que lo que me gustaba eran las mujeres maduras, ella me dijo: -Quizá algún día te presente a mi amiga Penélope, pero hoy quiero ser yo quien disfrute de esta maravilla. Y me la siguió...

Probando el nuevo dildo gigante

La continué bajando y el gigante comenzó a entrar, la cabeza era ligeramente más grande que el dildo que acababa de tener adentro, unos siete centímetros y algo, ella sentía como su agujero se expandió para dejar pasar la cabeza, cuando estuvo toda la cabeza adentro paré por unos instantes, la levanté y bajé un par de veces hasta...
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