La madre de mis sueños, ahora llena de semen
Los numerosos trabajos escolares me obligaron a ir día sí día también a casa de Juan, un amigo que, a pesar de no ser el mejor, era buena persona, durante una semana.
Aunque fuera por trabajos, ir a su casa era una gozada, primero, porque su casa era gigante, como una mansión, y segundo, por su madre ...