Una monja se confiesa y acaba follando con el viejo confesor
Galicia, año 1950, cuando el cura mandaba más que el alcalde.
Sor Remedios, veinteañera y guapa a rabiar, arrodillada delante del confesionario, le decía al cura:
-... He tenido un encuentro pecaminoso, padre.
-Cuente, sor Remedios, cuente.
-Ayer a la tarde, aprovechando que estábamos solas e...