Mi esposo, mi gran amante
Mientras yo me revolcaba del placer que me estaba causando un nuevo orgasmo, me dio la mano para levantarme y me acomodó sobre la cama, sacó lentamente el dildo de mi cavidad anal, subió las cobijas que yacían tiradas en el suelo y me cobijó tiernamente. Acomodé sus almohadas como le gustan y se recostó a mi lado, nos dimos...