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La casta madre de mi amigo era una zorra

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Y amarrándome las manos, puso una en cada pecho moviéndolas de forma circular, sentía como los pezones de la madre de mi amigo se clavaban en la palma de mis manos y las agarraba con suavidad mientras mi polla ya estaba en plena erección

Era sábado, hacia bastante calor y Jorge y yo íbamos en coche rumbo a la casa de Andrés, habíamos quedado con él para ir al cine y luego ir a tomar unas copas, todos teníamos la misma edad, 18 años.

Al llegar nos abrió la puerta su madre Ángela, llevaba puesto un bikini rosa y son saludo efusivamente, nos conocía desde hacía más de 5 años y siempre había sido una mujer muy amable, nos dijo que su marido estaba trabajando y ella estaba aprovechando para darse un baño, que Andrés estaba en su cuarto, que subiéramos a verle.

Subimos y nada más llegar Andrés ya estaba preparado, bajamos y se despidió de su madre pero antes de irnos esta le dijo que si había terminado de recoger su habitación, entonces comenzaron una absurda disputa, Andrés le decía a su madre que ya era mayorcito para recoger la habitación cuando le saliera de los cojones, Ángela le dijo que era un sin vergüenza y que no tenía educación, la cosa se fue calentando de la forma más tonta hasta que Andrés la grito

-Que te jodan mama, yo me voy.

Pero no dio un paso cuando su madre le dio una bofetada que casi le vuelve la cara del revés, tanto yo como Jorge nos quedamos alucinados y sin saber qué hacer, Ángela le dijo a su hijo que subiera a su cuarto y no bajara de allí hasta que ella lo dijera o le daría otra torta que no olvidaría nunca.

Para mi sorpresa Andrés bajo la cabeza y sumisamente subió a su cuarto, la verdad que yo me quede atontado, nunca imagine que Ángela que era tan amable con nosotros pudiera tener ese genio tan fuerte y tan escondido, después de lo acontecido, ella volvió a ser la misma amable mujer de siempre.

.Lo siento chicos pero mi hijo se estaba pasando, siento estropearos los planes, si queréis os doy unos bañadores de Andrés y os quedáis conmigo aquí en la piscina.

Como no teníamos otros planes aceptamos y después de ponernos el bañador salimos al jardín donde estaba la piscina, desde allí vimos a Andrés, estaba en su habitación, el también podía vernos a nosotros y por lo que vi parecía estar haciendo caso a su madre y recogía su cuarto.

Llevábamos 5 minutos en el agua cuando Ángela, que estaba tomando el sol, se quitó la parte de arriba del biquini dejando sus pechos libres a nuestros ojos, la verdad que Jorge y yo volvimos a flipar pero por otras razones, las tetas de Ángela eran de revista, supongo que rondaría los 40 años o más pero tenía unas tetas dignas de una joven.

La situación era algo comprometida pero Jorge y yo seguimos bañándonos como si nada, al que la situación no le agrado mucho fue a Andrés que vio desde su cuarto como su madre se quedaba en tetas ante nosotros.

Al poco tiempo, Ángela volvió a sorprendernos al quitarse la parte de abajo del biquini dejando su coño a nuestra vista, Jorge y yo no sabíamos donde mirar y mucho menos su hijo Andrés que sin decir nada lo veía todo desde su habitación con cara de mala leche.

Ángela se levantó y nos preguntó si creíamos que a su edad era todavía atractiva, ni Jorge ni yo supimos que contestar, todo aquello nos había dejado fuera de juego y parecía el argumento de una película porno.

Jorge tenía algo de sed así que se fue a la cocina a beber algo y me dejo a mí solo con la madre de Andrés, ella se acercó a mí y se metió en el agua desnuda.

Yo no podía evitar centrar la mirada en sus dos tetas, ella se percató y tan cerca de mí como estaba me dijo:

-No muerden.

Y amarrándome las manos puso una en cada pecho moviéndolas de forma circular, sentía como sus pezones se clavaban en la palma de mis manos y las agarraba con suavidad mientras mi polla ya estaba en plena erección, Ángela se acercó más a mí y tiernamente empezó a besarme, Andrés no se daba cuenta, solo nuestras cabezas permanecían fuera del agua, frente a frente. Ángela alargo la mano y note como suavemente la metía por mi bañador hasta que pudo agarrar mi polla, la apretó con fuerza, subiéndola y bajándola muy despacio, cambiando la cara cuando comprobó con su mano que era más grande de lo que pensaba, note el frescor del agua en mi capullo y la forma de sus dedos en mi tronco. Me volvió a besar y dijo:

-Me encanta tu polla, hacía tiempo que fantaseaba con esto, esperemos a Jorge.

Salimos del agua, yo no me podía creer lo que estaba pasando y tanto Jorge como Andrés que seguía mirando sin decir palabra desde su dormitorio pero con la cara cada vez más roja se quedaron flipados cuando Ángela que iba algo adelantada a mi hacia las tumbonas se dio la vuelta y sin poder pronunciar palabra me beso fuertemente, mientras coloco su mano encima de mi paquete, que estaba bajo, jugaba con mi lengua, dándome pequeños mordiscos en mis labios, mientras Jorge y su hijo miraban atenta tal situación.

Note que mi polla despertaba y eso pareció enloquecer a Ángela que besaba con más fuerza sin apartar su mano de mi entrepierna, notando como poco a poco me excitaba y el volumen de mi aparato crecía, note otra mano que me acariciaba el culo.

Mi polla estaba en su plena erección. Ángela me impulso para detrás con el fin de que me tumbara, agarró mi bañador y me lo quito, dejándome totalmente desnudo, con la polla totalmente tiesa delante de ella, 19 centímetros para que pudiera disfrutar, Ángela se la introdujo en su boca, llegando casi hasta la mitad de mi polla, sintiendo el calor de su aliento en mi punta, y como su saliva resbalaba hasta perderse en los huevos, apretaba con sus labios, jugaba con su lengua, era el paraíso, gemía silenciosamente mientras cerraba los ojos, dejando que Ángela me hiciera lo que quisiera, coloque mis manos en sus cabellos y empecé a moverla de arriba abajo, intentando que introdujera toda mi polla en su boca pero no lo conseguía.

La estaba follando la boca como si de la vagina se tratase. Embestía con rabia hasta que sus labios hacían tope en la base, una y otra vez. Salí pasado un rato y arrodillándome tras de ella, tome sus cabellos a modo de bridas y le clave mi polla de un solo golpe.

Estaba tan mojada que lo recibió sin problemas, ese fue el primer instante que me detuve a pensar en lo ocurrido, mientras Jorge lo veía todo con una terrible erección yo pensé que esa deliciosa putita que me estaba follando no era otra que la madre de mi amigo Andrés y encima mi propio amigo lo estaba viendo todo desde su habitación, no me atreví a mirar hacia donde estaba el, sobre todo porque la excitación era tal que no me importaba, al fin de cuentas si su madre era una zampa pollas no era culpa mía.

Estiraba su pelo con tanta saña, que la obligaba a recular hasta chocar contra mi pelvis, haciendo la penetración más profunda y violenta. Con la mano que me quedaba libre, propinaba palmadas en sus sufridas caderas.

-Eres una zorra. Te voy a dar lo que mereces. Quiero oírte chillar de placer.

-Sí, sí, sigue... no pares. Me gusta mucho -me decía entre jadeos.

-Te voy a reventar, puta.

-Sí, soy una puta. Soy tu puta. Sigue, que mi hijo vea como me follas, que vea como os lo pasáis mucho mejor conmigo que con él, no quería que me jodieran, pues ya me están jodiendo.

Jorge se quitó el bañador ya totalmente presa del morbo y se acercó con su polla en mano hasta nosotros

-Ahora, quiero que se la chupes a mi amigo Jorge, igual que has hecho conmigo.

Ángela acerco su rostro hasta el instrumento de Jorge y comenzó a lamerlo con los ojos cerrados, concentrándose en los placeres que ascendían desde su sexo.

Sintió la presión de mi glande en mi ano e instantes después un leve dolor. Al tiempo que profanaba su gruta, mis dedos presionaban su clítoris y recorrían los inflamados labios mayores. El placer que le proporcionaban mis caricias la hizo apretarse contra mí hasta que mi polla quedó totalmente enterrada en su culo.

-Te voy a partir en dos

Mis arremetidas eran cada vez más brutales y sus jadeos quedaban ahogados por la polla de Jorge que estaba por completo en la boca de Ángela.

-Ahora quiero verte la cara mientras te doy por el culo.

La hice tumbarse boca arriba en el suelo y tomándola por las piernas, la situé frente a mi miembro.

Abierta y con las piernas replegadas, sentía mi polla entrar y salir de su esfínter, en una desenfrenada carrera.

Jorge se había arrodillado para buscar cobijo en su boca y con sus pegajosas manos amasaba mis pechos. No había pronunciado palabra, pero estiraba con crueldad los pezones de la madre de Andrés.

Yo seguía envistiendo incansablemente. Salía hasta mi máxima extensión, para continuar con una salvaje arremetida. Separaba sus piernas todo lo que podía, cumpliendo mi pretensión de partirla en dos, de destrozarla.

-Quiero correrme en tu cara -masculle entre jadeos.

Y sacando mi polla del cedido agujero, me acerque hasta su rostro mientras me masturbaba con una mano.

Mi caliente leche salió disparada, desparramándose por sus mejillas, labios, ojos y cuello. Abriendo la boca me limpio hasta la última gota, y solo entonces, me derrumbe satisfecho a su lado.

-Has estado muy bien -me dijo la madre de Andrés.

Luego fue Jorge el que la follo hasta terminar en la boca de aquella mujer que nos había proporcionado uno de los mejores ratos de nuestra vida y eso que aún no había terminado, cuando Jorge se corrió en la boca de la madre de Andrés, este apareció por la puerta del jardín, rojo como un tomate y lleno de rabia comenzó a insultarnos a los 3, yo me quede muy sorprendido, todavía estaba desnudo acariciándome la polla mientras veía a la madre de Andrés tragarse la corrida de Jorge.

La primera en hablar fue Ángela, se levantó y con la cara llena de semen le dio a su hijo una sonora bofetada mientras el decía que se lo contaría todo a su padre.

-Tú no le vas a decir nada a tu padre niñato, sabes perfectamente que me adora, no solo no tienes pruebas sino que además se enfadaría tanto contigo por mentir de esa manera que te echaría de casa, la culpa es tuya, ¿no me dijiste que me jodieran?, pues eso es precisamente lo que tus amigos están haciendo, joderme y por cierto, me joden muy bien, ahora vete a tu cuarto o quédate para ver como termino de follar, tú mismo, pero no se te ocurra molestar.

Andrés estaba lleno de rabia e ira pero ni se movió del sitio, su madre volvió junto a mí y me dijo que si estaba listo para follarla de nuevo, yo desde luego estaba preparado.

Metiéndose la punta de mi polla en su húmedo agujero para después empezar a bajar e irla penetrando hasta el final, sentí como sus labios iban bajando lentamente, y como su coño se iba haciendo a mi polla, al cabo de unos segundos llego al final y suspiro, me miro, sonrió y con voz dulce se dirigió a mí,

-Menuda polla, no es fácil meterla entera.

Sonreí, la agarre las nalgas y empecé a moverla, haciéndola trotar encima de mí, oyendo sus suspiros y sus tímidos gemidos y observando a Andrés, mirando fijamente a su madre.

Mientras Ángela no dejaba de cabalgar encima de mí, sintiendo como mis huevos daban en su culo cada vez que bajaba y sus pechos botaban luego ella se tumbó y abrió sus piernas para recibirme.

Baje lentamente y me situé ante su coño, empezando a entrar muy despacio, sintiendo otra vez sus pequeños gemidos, y observando cómo me miraba, con sus ojos fijos en los míos, empuje con fuerza hacia delante, clavando toda mi polla hasta el fondo a Ángela e inicie mis envestidas contra ella, dando despacio primeramente y posteriormente llegando hasta el final, haciendo que aquel cuerpo engullera toda mi polla.

Los músculos de la vagina de Ángela empezaron a contraerse, notando como abrazaban mi polla, a lo cual respondí aumentando la velocidad de las envestidas, sus ojos estaban cerrados y su respiración era más rápida, su primer orgasmo se estaba produciendo ante mí, una vez se hubo relajado, salí de su cuerpo pero Ángela quería mas, quería que la diera por el culo.

-Venga carbón, dame por el culo, podrás darme por el culo siempre que quieras, tú y tus amigos tendréis mi culo a vuestra entera disposición.

Yo estaba completamente alucinado viendo en lo que se había convertido la casta madre de mi amigo, la encule nuevamente a placer hasta que vacié mis pelotas en su culo.

Después nos vestimos, como ya se había echo tarde nos largamos de allí, Andrés todavía estaba clavado en su sitio, rojo de rabia pero sin atreverse a decir nada, no ha vuelto a contestar nuestras llamadas y por vergüenza nunca hemos vuelto a ir por su casa, la verdad que no puedo explicar cómo ocurrió lo que ocurrió pero si puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida.

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