INICIO » Categoría » A nuestra amiga argentina le domina el portero

A nuestra amiga argentina le domina el portero

  • 5
  • 6.365
  • 8,63 (8 Val.)
Juan le dice a la chica, viste que te dije que iba a venir. Estas chetitas cuando son putitas son putitas en serio y les gusta que se las coja un viejo como yo. Me quería morir, y sin decir nada, Ana, se me acerca, me da un beso suave

Lo que les voy a contar me pasó hoy jaja. (Hace tres años) Me levante, no se porque, sería por el día lindo, el sol, que no sentía frio, pero ya a media mañana estaba en la facultad y quería que hoy alguien me cogiera, no se… entregarme a alguien. De última había pensado en Matías, que es una pija segura, pero quería algo distinto, y como a mí las cosas se me dan por arte de magia, obvio paso algo distinto.

Llego a casa y Juan (el portero) me dice “nena en una hora baja a la sala de máquinas que voy a tener una sorpresita para vos, dejo la puerta del pasillo sin llave”, la puerta del pasillo, es la de un pasillo que va a la sala de maquinas y siempre esta con llave, obvio ni le contesté y subía a casa.

Pero me quedó eso en la cabeza, almuerzo, y como siempre empiezo jodiéndome a mi misma y pienso, a ver cómo me vestiría ¡para darle la sorpresita yo! Yo pensaba que la sorpresita de él era un juguete ¡o algo asi! jeje

Me pongo esos pantaloncitos cortos para hacer gimnasia (que se que a Juan le vuelven loquito), zapatillas, medias cortitas y una remerita que me quedaba corta, así que se me veía la pancita.

Me siento en mi cama (frente hay un espejo grande), me empiezo a acariciar las piernas y me empiezo a calentar ¡yo sola! Me llegue hasta tocar la conchita y digo NO CARO NO, ¡no te podes masturbar!, y más sabía que abajo tenía una pija esperándome, pero no quería que otra vez me cogiera, y empecé a tener esa adrenalina de dudar en que hacer, esa adrenalina que me calienta ¡y no me deja pensar!

Sin pensarlo, bajé, así como estaba para entregarme a ese gordo asqueroso, pero que me hace acabar ¡como una hija de puta!

Llego al cuarto, no me anime a entrar, pero escucho ¡algo raro!, eran como ¡gemidos! O algo así, me quede en la puerta, ¡casi paralizada!, no sé cómo, ni porque (a lo mejor hice algún ruido o me acerque demasiado a la puerta y la toque sin darme cuenta), pero de una Juan abre la puerta, me agarra de mi manito, me mete en el cuarto, cierra con llave, y, ¡me quería morir!

Lo que les voy a contar fue mucho para mí, ¡jamás pensé en hacerlo!, Juan estaba con una chica que limpia no se en que piso del edificio donde vivo, pero alguna vez me la crucé, tiene mi edad, flaquita, lindas tetas, piel oscura. Estaba con esos delantales a cuadritos que usan las chicas que limpian para trabajar, desabrochado ¡y sin el corpiño!

Me quedé paralizada, ¿Qué HACIA YO AHÍ?, la adrenalina que sentía no me dejaba pensar y me provocaba a la vez mucha calentura.

Juan le dice a la chica (llamémosla ANA), algo así “viste que te dije que iba a venir! Estas chetitas cuando son putitas son putitas en serio y les gusta que se las coja ¡un viejo como yo! Me quería morir, y sin decir nada, Ana, se me acerca, me da un beso suave, yo no hago nada (estaba paralizada), uno más fuerte, otro, otro, y nos matamos con un beso cruzando nuestras lenguas.

Ana, me empieza a acariciar la espalda debajo de la remera, yo la abrazo debajo del delantal, nos empezamos a sentir nuestra piel, y me gustaba (no se me sentía como poseída, no lo podía evitar), pero me gusto su piel, mientras Juan atrás mío ya me estaba bajando el pantaloncito y tocándome mi colita.

Ana me termina sacando la remera ¡ya estaba desnuda frente a ellos!, Ana me empieza a besar mis tetas, yo le agarro su cabeza para enterrarlas en mis tetas, Juan agachado me empieza a besar mi colita, me tocaba la conchita que ya estaba toda mojadita y yo habría mis piernas para que me pudiera tocar mejor, ah todo esto mientras me decía “chetita puta, estaba seguro que también te gustaban las conchitas!!” a mí no me importaba nada, quería sentirlos ¡a los dos!

Después me sientan en un sillón (roñoso y todo roto, no me importaba) y Ana se mete dentro de mi conchita, ¡me la comía! Juan me pone su pija en la boca, se la chupé, bah me la comí, que placer una pija en la boca y me estaban chupando y metiendo dedos en la conchita, así ¡hasta que acabe!

Después Juan se sienta en el sillón, y me dice “veni nena”, me siento de espadas a él y me meto su pija en mi conchita y empiezo a saltar, mientras nos besamos, Ana, me acariciaba las tetas, las piernas, sentía sus manos en todo mi cuerpo y la enorme pija de Juan en mi concha, seguí saltando como loca hasta que ¡acabé de nuevo!

Después Ana se sienta en una mesa, abre sus piernas invitándome a que me acerque, me acerco y empiezo a chuparle su conchita, meto la lengua, los dedos y por atrás Juan, me empieza a coger ¡otra vez!, así hasta que acabamos las dos.

Después Juan nos dice que nos pongamos de rodillas (le hice caso, ¡ya no sabía lo que hacía!), entre las dos le empezamos a chupar la pija hasta que acabó y nos lleno la cara ¡de leche!, nos besamos con la cara llena de leche.

Una vez que terminamos, me pregunté otra vez, ¿como había llegado hacer eso?, pero ya estaba, así en silencio me vestí y subí a casa.

Me quede, no se rara toda la tarde, vino mama, me pregunto si la quería acompañar a ver unas cosas a un par de cuadras, le digo que si, ni bien salimos me la encuentro a Ana que estaba volviendo de hacer unas compras, me saluda, mama me pregunta quién es y le digo “no se mami una chica que trabaja en el edificio y la vi un par de veces”, si mi vieja supiera ¡se muere!

Antes que nada quiero aclarar que el trabajo de las chicas que limpian como el de los porteros lo respeto son trabajos dignos como cualquier otro, es más a la chica que trabaja en casa se la respeta mucho, pero de ahí a que me enfiesten…

  • Valorar relato
  • (8)
  • Compartir en redes