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Nuestra amiga argentina va a un telo con una chica

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Nos miramos, y sin decirnos nada, nos fuimos acercando, muy de a poco, hasta que se juntaron nuestras lenguas en un suave pero excitante beso, que siguió en un beso más fuerte y otro más fuerte, siento bocinas de atrás, que mal, arranco y paro a media cuadra, nos seguimos besando

Hace unos días fui al cumpleaños de una compañera de la facultad, no éramos muchas chicas, la mayoría compañeras de la facultad y algunas amigas de ella, la verdad es que fue bastante embolante, pero trate de pasarlo bien con un par de compañeras mías y una amiga de ella, llamémosla Vale que la conocí ahí y pegamos buena onda.

Vale es más chica que yo, tiene 20 años, cara de nena, por lo que aparenta menos, bajita, cuerpito formado, nada del otro mundo y lindas piernas, las vi de entrada porque estaba con una súper mini.

La cosa es que, de acuerdo a lo que decía mi compañera (la que cumplía años) Vale, estaba media en pedo, porque hablaba mucho, había tomado bastante y se reía de todo.

Cuando llega el momento de irnos, como yo había ido con mi auto, llevo a un par de compañeras y le digo a Vale de llevarla, porque me había dicho que vivía cerca de mi casa.

La cosa es que dejo a mis compañeras, y Vale (que estaba medio en pedo) empieza hablar temas medio calientes, empezó preguntándome si estaba de novia, después a qué edad fue mi primera vez (me dio vergüenza decirle que fue a los 18) ella me dijo que cuando lo hizo por primera vez era mucho más chica, hasta que la pendeja de una me dice algo así “si te cuento que un par de veces me acosté con alguna amiga mía, a vos eso te molesta”, me quede helada, ¡que pendeja más puta!, le digo que no, que está bien y me pregunta “¿vos estuviste alguna vez con una mujer?” y como a mí me enseñaron que no hay que mentir le dije “si” en realidad se lo dije sin pensar, o mejor dicho pensándolo muy bien.

Pare un semáforo, nos miramos, y sin decirnos nada, nos fuimos acercando, muy de a poco, hasta que se juntaron nuestras lenguas en un suave pero excitante beso, que siguió en un beso más fuerte y otro más fuerte, siento bocinas de atrás (que mal) arranco y paro a media cuadra, nos seguimos besando y no falto mucho para que sintiera la mano de ella sobre mi pierna como avanzaba hasta mi conchita y yo hice lo mismo, y cuando se la toco la noto ¡re mojada!

Nos miramos, y le parto la boca de nuevo, ella se deja, le meto la lengua y la mano bien en su conchita, me mira y me dice “¿cómo seguimos?” no sé, le digo, ¡a mi casa no podemos ir!, ella me dice “a la mía tampoco, ¿y si vamos a un telo?” no sabía que hacer nunca había ido al telo con una amiga, pero la calentura era suprema.

Le digo que si, y nos vamos, porque estábamos cerca que sé que tiene cocheras privadas, al que está por Juan B. Justo y Córdoba, nos cagamos de risa con el pibe que nos atendió, obvio para el éramos dos lesbianitas.

Entramos en la habitación y sacamos la perra bien de adentro, enseguida ya estábamos desnudas. Vale es chiquita pero con un lindo cuerpito, me la quería comer a besos, nos tiramos en la cama, ella iba muy rápido, le digo que no, despacio, siénteme, déjame que te sienta, nos quedamos un rato acariciándonos, dándonos besitos y calentándonos de esa manera.

Ella empieza a bajar, a besarme la pancita, llega a mi conchita, me la muerde, me la empieza a besar, yo estaba ya muy caliente, me mete los dedos y acabo por primera vez, me voy con ella, nos damos vuelta hacemos un 69 poniéndonos los dedos y chupándonos como desesperadas, nos cogimos con la lengua, hasta que acabamos las dos, seguimos frotándonos nuestras conchitas como locas, la cara de goce y de puta que tenía esa pendejita me ponía re loca, obviamente acabamos de nuevo.

Le propongo ir a la ducha, nos enjabonamos juntitas, yo me agacho y se la empiezo a chupar, ella levanta una pierna y la apoya no sé dónde, pero me regalo esa conchita para mí, que se la empecé a chupar, mientras yo me masturbaba, y tuvimos el mejor orgasmo de toda la noche.

Termino el turno, la deje en su casa, nos despedimos con un beso, y ni siquiera nos pasamos números de teléfono, son esas cosas que a veces es mejor quedarse con la fantasía de saber cómo sería una segunda vez.

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