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Nuestra amiga argentina vuelve con Matías

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Esto a lo mejor es una boludez, el domingo iba a ser una noche tranquila para mi, realmente no tenía ganas de hacer ¡nada!, pero uno de mis “amiguitos” al que siempre llame el amorcito de mi vida y hacía mucho que no veía, me empezó a mandar mensajes para vernos a la noche (o sea coger).

La cosa es que no estaba muy segura, pero como siempre a la tardecita, me engancho en internet y me empecé a mandar mensajes con un chico que me empezó a calentar, le conté que un amigo mío me había mandado ws para salir, y obvio su consejo fue que lo haga y lo que él me haría, y más cuando le conté, que si me decidía a salir la ropa que me iba a poner.

Y como tengo el si fácil, al final le dije a Matías, que si, que me pasara a buscar, ya estaba con esa adrenalina de ser de otro, de sentirme ¡de trampa!

Como ya les conté, para nosotras la ropa es lo más importante, aparte, me vestí ¡como se que a él le gusta!, me puse unas botitas cortas, una re mini bien ajustada, blusa y un saquito (como mis viejos ya se habían acostado no me vieron como salía vestida, es el precio de no vivir sola).

Bueno la cosa es que me pasa a buscar, me subo al auto, y obvio, la pollerita, ya me quedaba de cinturón, y aparte como tomo sol en cama solar, y no hacía calor, mis piernas no estaban blanquitas así que aproveché para salir sin medias.

Me subo al auto y antes de preguntarnos cualquier cosa, nos matamos con un beso, y sus manos, ya estaban en mis piernas (se que se pone loco cuando estoy así vestida), lo deje, si lo deje que me tocara, es tan ¡lindo!, no me puedo resistir, y la calentura, la adrenalina de dejarme tocar, y sabiendo en que iba a terminar, por otro que no sea mi novio, ¡me mataba!

Me sigue tocando hasta que llega a mi conchita, y yo ya con las piernas abiertas y le digo: “¡basta!, ¡acá no!”.

Nos fuimos derecho a un telo, y recién ahí hablamos un poco, bah, Matías decía cualquier tontería, porque no dejaba de tocarme jeje y eso a mi me gustaba, moría de ganas de que me cogiera, de sentirlo dentro mío de ser ¡suya!

Llegamos al telo, literalmente, me tiro en la cama, me empieza a besar, yo abrazándolo con mis piernas, empieza a bajar, así, de una me saca la bombacha, yo lo ayudo a desabrocharme la pollerita y me la empieza a ¡chupar!, esos pelos rubios viendo que me chupaban la conchita, con su lengua que me la metía cada vez más adentro, sus dedos, mis piernas en el aire, y yo agarrándole la cabeza para que me la chupara mejor, hasta que me hizo acabar.

El también ya estaba ¡en bolas!, me siento en la cama y como mejor pude y más me gusta se la empecé a chupar, pero eso de la chupada fue después de tenerlo ¡bien caliente!, primero le bese bien las piernas, cerquita de los huevos, le acariciaba los huevos con las manos, y después la pija, que la tenía ¡re parada!

Hasta que muy de a poco, le empiezo a pasar la lengüita por la punta, y se la besaba, toda a la vez, y durante un rato, hasta que se la empiezo a chupar, y ahí yo ya no pude más, me la comí, me la metí toda en la boca, la agarraba con la mano y se la estuve chupando, no se cuanto tiempo, mientras él me decía las palabras mágicas: ”como la chupas putita, me volves ¡loco!” y eso más ganas me da de ¡chuparla!

Después de estar un rato chupándosela, me acuesta en la cama, se pone arriba, mis piernas sobre sus hombros y me empieza a coger, me encanto sentir su pija calentita, me la metió un par de veces, suficiente para que acabara y sentir su leche ¡calentita!

Me da vuelta, me pone en cuatro, y me empieza a coger ¡de nuevo! (Yo ya había acabado dos veces, que no es mucho, pero el ¡ninguna!), y me empieza a coger y a ponerme uno, dos dedos en la cola, y después la pija ¡en la cola! El estaba tan caliente que me la taladró, primero sentí dolor, después placer y quería cada vez más hasta que empiezo a sentir sus gemidos y su leche calentita que me inundaba ¡la cola!

Nos recostamos en la cama, se la empiezo a tocar y se le empieza a parar de nuevo, me inclino y se la empiezo a chupar, pero no despacio, a chupar como para que me llene la boca de lechita, de esa lechita calentita, cosa que no tardo mucho en pasar.

Y nada, ya se acababa el turno y nos fuimos, yo el lunes me tenía que levantar temprano, y la verdad, lo que hice fue demasiado, teniendo en cuenta que era una noche que pensaba quedarme en casa y acostarme temprano.

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