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La mamá de la putita del barrio

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Como continuación a mi experiencia anterior seguiré relatando lo que sucedió la siguiente semana a mi encuentro con Sofi, está me había dejado sorprendido pues su experiencia era mucho mayor que la que uno se imaginaría y yo como todo un caballero me dispuse a cumplir mi promesa con la señora de la casa, es decir la mamá de Sofi, por lo que salí temprano del trabajo y recorrí las calles del centro hasta aquel viejo edificio, me atreví a bajar y tocar la puerta porque sabía que sería bien recibido en aquel departamento.

Toc toc toc*

-Buenos tardes, ¿Hay alguien en casa?

Pasaron unos minutos y ya me comenzaba a decepcionar pues parecía que nadie iba a abrir, en eso escuché desde dentro que venían unos pasos, y en cuanto se abrió la puerta pude ver que había hecho bien en ir.

-Buenos tardes, disculpe me estaba dando un regaderazo y... ¡Ay Marcos! ¡Qué sorpresa!, Pásale hijo pásale.

-Buenos tardes señora no se preocupe y gracias.

La mamá de Sofi me recibió con la bata de baño y nada más, así que el escenario estaba puesto, entré a su casa y me senté en el sillón.

-¡Ay joven! No me dijo que venía, te hubiera preparado algo, y aparte no está Sofi, ahorita le marco que se venga de volada a atenderlo.

-No se preocupe señora no es necesario, de hecho no vine a ver a Sofi.

-Ahhh ahora caigo, ya veo que sí cumple sus promesas.

-Claro señora soy todo un caballero, a propósito, nunca me dijo su nombre.

-Soy Judit

-Mucho gusto

-No pues si el gusto es mío, que un joven tan guapo llegue a su casa, y más cuando estoy así, no que pena.

-No se preocupe, está bien que esté cómoda.

-Ay joven que cosas dices, pero háblame de tú, que para eso hay confianza, ay yo ya estoy aquí platicando y no le he ofrecido nada, jaja ¿Que se toma? ¿Un café, un refresquito? O ¿Quiere algo de comer? Ahorita le preparo algo.

En ese momento se levantó y se dirigía a la cocina cuando la tomé del brazo, y le pedí que se sentara.

-No te preocupes por eso, yo aquí ya estoy viendo lo que voy a comer.

-Una quiere hacerse la difícil pero ya veo que viene directo a la carne, está bien que para algo una es coqueta, pero con el tiempo se desacostumbra.

-Jajaja no sé preocupe.

Se levantó del sillón y se quitó la bata de baño, tenía las tetas más grandes que las de Sofi, algo caídas obviamente, algunas llantitas que adornaban su figura pero que no se comparaban con su curva más importante, su culo era algo monumental, además con cada movimiento que daba temblaba y de frente tenía unos labios apenas visibles por la mata de pelos que me recordó a los de su hija, de piernas estaba muy bien pues eran gruesas, una señora en pocas palabras, y se veía que su calentura era su mejor atributo pues enseguida se arrodilló ante mí y comenzó a quitarme los pantalones, yo ya iba listo para la situación así que le ahorre el usar boxers, por lo que mi verga salió a saludar apenas bajo mi cremallera.

-¡Santa madre! Oiga no Marcos esto ya es pasarse, mi hija me contó pero ya tenerla en mi mano

-Y eso que no está despierta

-¿Cómo?

-Sí mira salúdala cómo se debe y vas a ver

La señora Judit abrió la boca tanto como pudo, comenzó a mamar lo que hizo que mi verga comenzara a endurecerse y entre más lo hacía, ella la sacaba poco a poco.

-¿A poco no puedes?

-Es que una no está acostumbrada y aparte ya perdí práctica

-No me digas que no tienes a nadie para que te atienda

-No, desde hace mucho dejé de dar las nalgas, por mi hija ya no tenía tiempo y ve resultó igual de puta que yo

-Bueno es que eso se hereda, pero me sorprende ha de haber alguno por aquí que más de una vez le haya visto el culo

-Pues los hombres de ahora solo quieren chamaquitas, a una la ven así con sus lonjas y le hacen el feo

-Pues eso se acabó porque para eso estoy aquí para darle su tratamiento especial.

-Que buen muchacho eso se merece un premio.

Por segunda vez intentó mamarme la verga, fue lento subía y bajaba su lengua, la tomaba entre sus dos manos, me masturbaba mientras me agarraba los huevos, mi verga escurría en saliva y la cabeza estaba muy roja e hinchada, cuando la metió en su boca comenzó a bajar lentamente así logró engullir la mitad, comenzó a toser y dar arcadas y las lágrimas comenzaron a caer de sus mejillas, pero eso no la detuvo, podía sentir su garganta abrirse, y entre más lo hacía más profundo llegaba, iba por buen camino, hasta que su nariz tocó un poco abajo de mi ombligo, le quedaban poco menos de 5 cm para tragarsela completa, pero eso ya era demasiado para su boca y garganta, tan sólo estuvo así un par de segundos, sentía su lengua intentar quitarse mi verga, y la saliva escurría por mis huevos, hasta que se apartó de mí tomó aire y empezó a toser, la dejé recuperarse pues yo también tenía que bajar mis ánimos un poco pues casi me vaciaba en su boca.

-Ahhh, ya vi que si tiene experiencia, hmmm, que buena mamadora eres.

Agh Agh cof cof

-Es que no todos los días se tiene tan buena carne, hay que aprovechar cuando se puede.

Se levantó y me tomó la verga

-Ven Marquitos ven a mi recamara hay que estar cómodos cuando me partas la pantufla.

-Jajaja que cosas dices

Me llevó así hasta su recámara, estaba desordenada, agarró un montón de ropa que había en la cama y lo puso en una silla de junto, cuando la cama estuvo libre se subió y se puso en 4

-Con confianza o prefieres estar abajo?

-No, así está bien, la vista me gusta

Sus enormes nalgas bloqueaban el acceso a su vagina por lo que me acerque y las separé con mis manos, ya que estaba ahí no iba a dejar pasar la oportunidad de comérsela, por lo que acerqué mi cara abrí mi boca y repasé mi lengua contra su raja, como esperaba está estaba muy mojada y sabía muy rico

-Ay, ay Marcos, hmm ahhh, ay dios, come bien, chúpala, hmm ahh, si sigue, sigue, mamame la panocha hmm, que rico me metes la lengua, hmm ahh, ya metemela por favor, déjamela caer, parteme la raja.

Después de lamer y chupar me dispuse a penetrarla, por lo que me levanté le di un par de nalgadas y puse mi verga en su entrada, como estaba muy mojada le entró fácil y mientras más la metía más separaba sus nalgas, no quería que se quedará afuera ni un centímetro de mi verga, sus gritos de placer se podían escuchar por todo el edificio

-Ahhh sí Marquitos, si parteme, más, más méteme la verga, sí ahhh ahhh ahhh dios ahhh dámela quiero tu verga ahhh dásela a esta puta, hmmm hmmm

-Ah ah ah sí puta hmmm que rico ¿Te gusta? Hmm sí eres mi zorra hmm toma mi verga ahhh

-Sí papi la quiero, dámela ahhh sí me encanta hmmm hmm

Me la cogía como loco, nunca había hecho algo así antes, mis huevos chocaban con sus nalgas muy rápido y en cada embestida sus jugos chorreaban más y más, agarraba sus carnes desde atrás y además le daba nalgadas, la estaba sometiendo, la estaba haciendo mi puta, la metía lo más profundo que podía y ella la recibía con gemidos de placer, la agarre del pelo y la tiraba hacia atrás, agarraba sus tetas y las masajeaba eso hacía que chillara como una cerda pues con uno de esos chillidos, tuvo un orgasmo, se retorcía en mi enorme verga y la llenaba con sus jugos, hasta que se la saqué completamente, la voltee, le separé las piernas tome un poco de saliva, se la unté en el culo, ella dio un brinco.

-No seas cabrón, no me va a caber, no, ve lento papi por favor ve ahhh ahhh ahhh

Se la metí por el culo sentí como se abría y trataba de expulsar mi verga pero ese ano no esperaba mi fuerza ni mis embestidas pues terminó cediendo a mi paso, la cabeza ya había entrado y la cara de dolor se convirtió en placer

-Ah ah ah qué cabrón eres Marquitos, ahora no la saques, métela bien, órale parteme el culo también ahhh ahhh hmm

-Eres una puta ahhh ahhh no querías que te la metiera y ahora me dices que no lo saqué ahhh hmm

Me costó más trabajo penetrarla por su culo, pero con paciencia logré encajarla toda, y una vez adentro me dí gusto pues se sentía tan apretado, caliente y húmedo que mi locura volvió y el ritmo de la cogida fue frenético, sus gritos eran tan fuertes que parecía que la estaban matando, y hasta cierto punto si la mataba pero de placer, tenía sus piernas bien agarradas y podía ver como sus tetas rebotaban, ya no aguantaba más tenía que terminar, era un logro no haberme corrido con esa mamada y ahora que estaba en su culo era el lugar ideal para hacerlo, así que fui aún más rápido en mis empujes y esto lo notó

-Sí papi lléname el culo, déjame tu lechita dentro vamos termina hmmm ahhh sí vacíate aquí, si papi ahhh hmmm

-Hmmm ahhh si ¿Quieres que te los de? ¿Quieres mi leche en tu culo?

-Sí sí dámela por favor déjala ahí dentro que me llene hasta el fondo ahhh

-Ahí te va puta, hmmm ahhh sí sí ahhh ahhh

Sentí que solté más de un litro de leche jajaja, era mucha y la presión en su culo empujaba a mi verga que comenzaba a salir lento de ese agujero, cuando la saqué completa también salió un río de semen que rápido cayó por sus nalgas y manchó las sábanas, ella estaba inmóvil con las piernas abiertas y jadeando cómo perra, rápido me acerque hasta su cara y con mi verga aún escurriendo la puse cerca de su boca, ella la abrió encantada y comenzó a lamer los restos de semen, me dejó la verga limpiecita, y yo como el caballero que soy, intenté buscar una toalla pero lo mejor que encontré fueron unos de sus calzones, no lo dude y los usé para limpiarla, a ella pareció no importarle y una vez recolecte la mayor cantidad de leche ella los tomó y los empezó a lamer.

-Ay Marcos, es que está leche es de calidad, no podía dejar que se desperdiciara.

-No te preocupes siempre que quieras te daré una buena ración.

-Gracias, pero a la que tienes que alimentar mejor es a mi hija.

-No si de ella no te preocupes, alcanza para las dos jajaja

-Que bueno, pero ven con confianza, acuéstate conmigo o ¿apoco ya te vas?, ¿No vas a esperar a mi hija?

-La verdad es que no lo había pensado, te digo que solo venía a verte a ti pero ya que estoy acá pues la espero aquí contigo, así puedo darle unas manoseadas a ese culo.

-Ya ves, vente para acá agarrame las nalgas y vamos a dormir un rato que quedé cansada.

-Tiene razón

Nos acostamos ambos desnudos ella boca abajo del lado izquierdo, yo boca arriba del lado derecho, ella con su mano en mi verga, yo con mi mano entre sus nalgas, que separaba y agarraba con fuerza y después de un rato nos quedamos dormidos hasta que una voz algo aguda nos despertó.

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