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Mi suegra me espiaba

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Bueno empiezo mi relato, tengo 25 años, me casé hace un año con una chica de 19.  Teníamos una vida tranquila, los dos trabajábamos, nos compramos un terreno pequeño y pensábamos construir, pero como todo tenía un gran costo lo hacíamos de a poquito.

Vivíamos en casa de mi suegra, una señora buena, de buen cuerpo aún, tenía 3 hijos dos varones y mi esposa.

Bueno prosigamos, yo trabajo en un taller de 7 am hasta 17 de la tarde y mi esposa entra a las 6 de la tarde y sale en la mañana ya y el marido de mi suegra se pasaba viajando y venía solo de vez en cuando.

Todo comenzó una tarde después de llevar a mi esposa al trabajo, me vine cansado a la casa tomé mi ropa y me dirigía a la ducha. Me quité la ropa y me relajaba, me pasaba la mano por el cuerpo con jabón hasta que sentí que alguien me miraba. Giré la mirada y vi más o menos que alguien me estaba mirando, es que la puerta quedó entreabierta y pues dije solo es el viento.

Todo normal hasta allí como de costumbre tomé mi ropa y mi toalla me dirigía a la ducha cuando escuché que alguien estaba en el baño me di la vuelta para venir y escuché un par de gemidos y eso llamó mi atención. Mi suegra con su teléfono en la mano sentada en el baño mirando unos videos y sus dedos en las bragas que se movían más y más rápido, no podía dejar de mirar, pero me alejé lentamente y esa noche la imagen no salía de mi mente tenía las nalgas bien duritas y un coño mojadito peludito que excitan.

Al día siguiente después de ducharme me pidió que llevara a sus dos hijos en casa de su tía ya que los jueves es noche de pizza y me vine otra vez y me acosté cansado, mirando el televisor cuando desde su cuarto me llamó “Fabián!!” –exclamó- me puedes ayudar con el aire no funciona y hace mucho calor”.

Entré en su habitación y ella está acostada en su cama, llevaba un short de jeans y una blusita trasparente que dejaba viajar la mente y como hacía calor yo sin camiseta por supuesto.

Agarré el control del aire y estaba tratando de arreglar cuando me dijo ella “hace bastante calor no si”, “si” respondí yo. Cuando más me concentraba sentí sus suaves manos en mi espalda y dijo “se me viene en la mente una forma para quitarnos este calor”.

Y pensé, estaré soñando, cerré mis ojos y al abrirlos su mano ya está recorriendo mi cuerpo y me dijo “si no quieres no pasará nada” y me quedé callado otorgando el permiso. Desabrochó mi pantalón y me los bajó, solo estaba su cara y mi ropa interior en medio, los bajó y empezó a meterlo en la boca suavecito no es exagerar, pero tenía 22 cm y cuando se puso duro su mirada impresionada no dejaba de mamarla y le pregunté “él también la tiene así” y me dijo “ni la mitad crees tú”.

Después agarré el control la empecé a besar y bajar por su cuello, le quité la blusa y el brasier y vaya que grandes tetas, era el cielo, me las chupé como nunca. Ella empezaba a gemir despacio. Bajé más, le quité su jeans y llevaba una tanga color rosa y me las bajé con el diente y empecé a saborear ese coño bien delicioso, ese olor de mujer caliente que no podía sacar de mi boca. Le metí un par de dedos despacito y estaba a punto de gritar cuando le agarré del cuello, puse un dedo en su boca y empecé a rozar la cabeza de mi pene por sus labios inferiores y me dijo “la quiero adentro, todo, todo” y se lo metí primero despacio, luego la puse de cuatro y agarré sus manos hacia atrás y le rompió la vagina, se venía una y otra vez y yo contemplaba el placer más grande de mi vida. Le di un beso en la espalda y le dije “me vengo” y me dijo “la quiero toda adentro dame tu lechita”. Le llene la vagina de leche que se derramaba hasta en la cama y me dio un gran beso y me dijo “gracias, era todo lo que necesitaba” y me fui a duchar y a dormir.

Fue el día más feliz de mi vida hasta ahora que lo hacemos cada vez que está sola...

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