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Sometida por mi criada (II)
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Me desperté placenteramente me fui duchar y a desayunar Diwa me obsequio con una sonrisa burlona y le di dos besos a mi hijo.

– Buenos días – me preguntó – ¿Ha dormido bien la señora?

– Muy bien – contesté disimulando mientras miraba a Diwa enfurecida, ella me devolvió una sonrisa.

Espere a mi hijo que cogió la maleta y lo lleve a la universidad y me fui a trabajar, por la tarde fui a buscar a mi hijo y lo lleve a la estación de tren para que se fuese aquel fin de semana a Madrid con su padre.

– Pórtate bien mama – se despidió mi hijo de mí, yo le di un cachete en la cara y le despedí con un beso.

Fui a comprar y llegue al chalet sobre las nueve, Diwa me recibió con una sonrisa y descargo la compra y la mochila de mi hijo.

– ¿Se va a duchar la señora?

– Ya no, me duchare mañana – conteste

– ¿Preparo la cena?

– Eso sí – conteste – tengo hambre y abre una botella de vino

Me fui a mi habitación y me puse cómoda unos pantalones de deporte y una camiseta y unas chanclas hawaianas y fui a la cocina, Diwa me tenía preparado un plato de pasta con especias muy rico, me lo comí muy a gusto, Diwa se sentó delante de mí, normalmente comía y cenaba con nosotros, le puse una copa de vino y la acepto y cenamos en silencio, aunque esperando a que alguna dijese algo.

Acabamos la cena y me traje el portátil y me fume un cigarro y me llego un whatsapp de mi hijo, ya había llegado a Madrid.

– ¿Se ha ido el señorito a Madrid? – preguntó Diwa

– Si… tengo todo el fin de semana para descansar – conteste sonriente

Diwa estaba detrás de mí y note cómo sus manos me acariciaban la cintura, me giré rápidamente.

– Lo que paso – le dije – me acabo de divorciar y lo estoy pasando mal.

– ¿No te gusto?… necesitas descargar tus problemas

– No es que no me gustase – le confesé – pero interpretamos mal lo de ayer… tengo un hijo.

Diwa se abrió de piernas y se sentó encima de mis piernas mientras sus manos acariciaron mi cara y me besaba en los labios, yo intente apartarme de ella.

– No quiero – le conteste – No me gustan las mujeres.

– Dime que no quieres follar conmigo – me desafío mirándome fijamente

Yo aparte la mirada y me quede en silencio, no podía decirle que me estaba poniendo muy cachonda y que tenía el coño húmedo, pero Diwa me giro la cara suavemente y me beso en los labios y luego me metió la lengua, mis manos le acariciaron la cintura y empezamos a darnos la lengua sensualmente.

– Te vas a volver loca cuando te coma el coñito… puta – me murmullo mientras me mordía los labios y me levantaba de la silla y me llevaba a trompicones a la habitación.

Yo perdí las chanclas y Diwa me arrincono contra la pared y me subió la camiseta y empezó a lamerme los pezones y notó mi excitación y me lo hizo saber mirándome fijamente a los ojos y me mordió los pezones y yo solté un grito doloroso y a la vez gozoso.

– Te voy a hacer gritar mucho esta noche – me anuncio – vas a ver lo puta que te vas a poner.

– Dime cosas guarras – le pedí – me pongo muy cachonda.

– Te voy a follar como nadie te ha follado… gorda – me dijo mientras me besaba y me mordía los hombros.

– No me llames gorda – le aullé enfurecida.

– Te voy a dejar bien follada – me grito Diwa – Tú marido no sabía hacer lo que le voy a hacer a la gorda de su mujer.

Diwa me empello a la habitación y me empujo encima de la cama.

– ¿Qué me vas a hacer? – le pregunte aunque ya sabía la respuesta.

– Te voy a violar – me susurró mientras se subía encima de mí – y te voy a hacer mi putita.

Yo me quite la camiseta mientras Diwa me quitaba el pantalón y me quede desnuda, se llevo mis piernas a sus hombros y empezó a chuparme los dedos de los pies, nunca me lo habían hecho y me puse muy cachonda y miraba como Diwa se metía los dedos dentro de su boca y los chupaba y los besaba, su lengua se metía entre los dedos y le dedicaba un chupeteo especial al dedo gordo.

– Te huelen los pies – me dijo – eres un poco marrana.

Yo la mire avergonzada ella lo notó y me beso en los labios y me dio su lengua.

– Me gusta que seas una marrana – me susurraba – me pone cachonda saber que te puedo follar toda la noche… ¿Vas a dejarme que te folle?

Yo estaba muy cachonda y le hice un gesto con la cabeza y ella me abrió las piernas y me paso los dedos por el coño y yo me retorcí al notarlo.

– A ver como tienes el coñito – me murmullo – ayer te lo toque pero no te lo vi – sus dedos me abrieron los labios y mi coño quedo delante de su cara – lo que me imaginaba, tienes un coñito de casada mal follada.

Diwa me paso la lengua por la raja y me dio dos lametones, yo me estremecí encima de la cama y ella empezó a pasarme su suave y diminuta lengua por el coño.

– Que coñito más apetitoso que tienes gorda – me susurró – tienes un sabor amargo porque no te han follado bien follada.

La lengua de Diwa recorría mi coño y me lo penetraba hasta donde no pensaba que pudiese llegar su lengua, sus deditos me apretaban el clítoris y hacía como que lo mordía y yo me volvía loca, mis manos se agarraban a las sabanas.

– Ay… Ay… cómo me pones – le dije tartamudeando, mientras mis pies temblaban cada vez que su lengua me martirizaba el clítoris… aaayyy… aaayyy.

– Mírame como te como el coñito gorda – me ordeno – voy a hacer que te corras… puta

Yo levante la cabeza y vi la cara de satisfacción de Diwa que tenía la barbilla y los labios impregnada de mis jugos y un cosquilleo me invadió y mi clítoris parecía que iba a estallar y me vino un orgasmo salvaje, quise reprimirme pero saber que estábamos solas me hizo lanzar un grito satisfacción y note como de mi coño salían flujos que empapaban las sabanas, Diwa lamió los flujos y se vino a darme la lengua y besarme.

– Mira como sabe tu coñito cuando te corres puta – me susurraba – que bien te sabe el coño marrana.

Yo lamí la barbilla de Diwa, mis flujos me sabían muy ricos y estaba ya otra vez cachonda, nadie ni siquiera mi marido me había dicho nunca que bien sabía mi coño, Ella sabía cómo excitarme tanto hablando cómo actuando.

Diwa me paso su pierna por debajo de la mía y se pego a mi cara besándome, pero a medida que se acercaba mis muslos se pegaron a los suyos y nuestros pelos se rozaron y los coños entraron en contacto y note como el coñito de ella también estaba mojado, yo era inexperta en las posturas lésbicas e incluso con las no lésbicas, las relaciones con mi marido me habían sumido en una ignorancia sexual.

– Vas a gozar cómo nunca lo has hecho gorda – me dijo ella mientras me besaba y una mano me agarró por la nuca y la otra por la pierna y empezó a moverse y nuestros coños se restregaban uno al otro yo empecé a moverme también mientras ella me hacía un gesto con la cabeza de conformidad y me lanzo una mirada placentera, yo empecé a gemir y mi coño se mojaba por momentos y mis manos se agarraron a ella y cada vez estábamos con los coños mas pegados restregándonos yo empecé a sentir un placer indescriptible hasta el momento y vi como la cara de Diwa se desdibujaba por momentos y lanzó un grito sordo y se corrió, su cara me dio una expresión tan linda, que yo me corrí mientras la miraba.

Nos quedamos un buen rato estiradas en la cama, yo pensaba que ya habíamos acabado, con mi marido difícilmente me corría dos veces. Pero Diwa me abrió las piernas y me metió sus dedos en el coño y empezó a meterlos y sacarlos.

Yo estaba excitada otra vez y mi coño se puso en modo fóllame, rápidamente, los dedos de Diwa entraban y salían de mi coño con gran fluidez.

– mírame guarra mientras te follo – me dijo ella – quiero ver la cara de puta que pones.

– ¿Té gusta follarme? – le pregunte

– El primer día que te vi ya quise follarte – me respondió ella – te vi tan mama mojigata, tan ingenua, que no podría soportar que alguien te follase antes que yo.

Yo no podía soportar tanto placer, los dedos de ella se metían en lo más profundo de mi coño, cuando los sacaba los abría y los giraba y eso me provocaba un placer que no podía explicar, mis piernas flaqueaban y tan solo quería que no parase de follarme y me penetrara aún más hondo y me arrancase el orgasmo.

– Vas a suplicarme que te folle marrana – me decía y me ponía aún mas cachonda – veo la cara de puta que tienes…te voy a follar toda la noche gorda.

– ohgggg… ohggg – me corrí chillando como una loca y mis gritos inundaron toda la casa, me derrumbe y mi coño soltó otra gran cantidad de fluidos que volvieron a empapar la ya mojadas sabanas, mi cuerpo convulsionaba inexplicablemente, nunca me había corrido así.

Los pies diminutos de Diwa quedaron delante de mi cara y ella los llevo a mi boca mientras me sonreía, sabía lo que quería y le agarre los pies con las manos y me los lleve a la boca y los chupé y los bese, me gusto como olían su sabor y cómo ella disfrutaba de qué lo hiciera.

– Déjame comerte el coño – le suplique – quiero saber cómo te huele y que sabor tiene

Diwa me acaricio la cara y se puso en un extremo de la cama con las piernas abiertas, me hizo un seña y yo me puse de rodillas en el suelo delante de ella y empecé a pasarle la lengua… el primer coño que me comía y me cautivo su fragancia y lo bese y le pase la lengua y notaba cómo las piernas de ella temblaban ligeramente, le hice un gesto para saber si le gustaba y ella me dijo que sí, mi entusiasmo era tan fuerte que le metía hasta la nariz en el coño, pude distinguir su clítoris y lo lamí con intensidad, las manos de ella acariciándome la cabeza y sus grititos placenteros me daban la certeza que lo estaba haciendo bien.

– cómeme el coñito así putita – las palabras de ella eran aceleradas y roncas – me voy a correr

Me estaba poniendo muy cachonda y la sensación de cómo mi lengua se metía en aquel sabroso coño mojado, aumentaron mis deseos que Diwa me volviese a follar y comerme el coño.

Diwa solto un grito seco y su delgado cuerpo convulsiono y sus flujos me invadieron la cara mientras se corría, yo chupe aquellos flujos que me parecieron como un maná en el desierto.

Diwa me beso intensa y plácidamente y me susurró que le había comido bien el coño, nos entrelazamos las lenguas durante un buen rato, luego yo le pedí descarada que me comiese el coño, ella lo hizo y me volví a correr, cambiamos las sabanas y nos quedamos dormidas abrazadas.

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